Amador vive a sólo tres horas de la Capital, pero pese a la pequeña distancia que separa su pueblo de la región metropolitana, no ha tenido muchas oportunidades en la vida para conocerla y recorrerla como él quisiera.
Este sujeto de 26 años de aspecto barbudo y pelucón fue invitado por uno de sus mejores amigos de la población a viajar en bus interregional a Santiago, con el fin de hacerle compañía mientras este 'amigazo' debía realizar un trámite diligencial cerquita del metro Los Héroes.
Una vez ya realizado exitosamente dicho trámite, en el que demoraron casi cinco horas, ambos amigos sintieron el pasar de la mañana y decidieron someterse a los atractivos de la urbe.
Fueron al mall. Subieron escaleras mecanizadas y luego bajaron. Una vez más subieron y una vez más bajaron. Entretenidísimos con el panorama que estaban protagonizando Amador y su amigo apodado como "harry" acordaron terminar con el ascenso y descenso de escaleras para almorzar en el patio de comidas del centro comercial.
Consumieron felices hamburguesas del Mc donald's y luego hicieron sobremesa. Curiosamente Harry pidió comida orientada al consumidor infantil. Luego de haber acabado su colación es presumible que el 'juguetito' fue lo que motivó la compra de la Cajita Feliz por la cual el amigo de Amador optó.
Satisfechos con el festín de comida 'chatarra' que zamparon los amigos provincianos fueron al baño del recinto para liberar necesidades fisiológicas.
Amador concluyó su proceso liberador antes que harry, quien aún permanecía bajo gran poder de concentración encerrado en la cabina del inodoro.
Como cualquier persona común Amador higienizó sus manos lavándolas solamente con agua y luego en curiosa actitud presionó el botón de un dispensador de sustancia semiespesa de color azúl instalado casi encima de la llave del lavamano. Con una de sus manos extrae la sustancia semiespesa y luego se resfriega ambas manos con entusiasmo gritando a viva voz una inusual invitación: "Harry, ven a echarte gel!!!".
Amador, con su cabellera repleta de espuma blanca y su rostro de ingenuidad y ternura comprendió el comentario de un desconocido observador de la situación: "aweonao, la weá que te echaste en el pelo es jabón".
2 comentarios:
es gustazo leerte Zerez no se cuantito
aunque por lo visto y leido
hay otro personajillo que conozco que tiene un stylo similar al tuyo
:D
mmm, esa historia se me hace familiar.... un beso
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