miércoles, 14 de noviembre de 2007

jejeje les presento a Beckerito!!!....(en Navidad)

Beckerito, un pequeño niño de seis años, ha llegado a la casa de su tío sin que él sepa y se ha dado a la tarea de registrarla por completo hasta dar con los regalos. Pero pasan las horas y no halla nada, ni siquiera una caja de chocolates. En esos momentos pierde el sentido de la realidad, porque en vez de sentarse a descansar continúa buscando bajo las camas, adentro de los closets, en las despensas, debajo del lavamanos.

-¡Uf, qué custión más rara! -se dice- parece que no hay niún regalo, en vez que yo creía que los iba a encontrar todos los regalos para ponerme a jugar altiro con los regalos, especialmente si encuentro una pelota para jugar como el Cobreloa.

De pronto escucha una vocecilla, muy cerca de él, pero sin saber exactamente de dónde proviene.

-Ey, aquí, aquí -lo llaman.

-¿Dónde estás? -pregunta Beckerito sin saber a quién está llamando.

-Aquí, aquí, -le dice la voz diminuta.

La vocecilla parece provenir del sofá. El pequeño niño agacha la cabeza y mira entre las patas. El medio, justo bajo el mueble, se mueve un ratón blanco.

-¿Me viste?

-¡Pero si eres un ratoncito! ¿Qué estás haciendo debajo del sofá, ratoncito? Mira que te cuede comer un gato, porque en la casa de ni tío hay dos gatos que no son gatos porque son gatas y se llaman Diana y Droya, pero no cueden tener hijos porque están operadas.

-Pásame un pedazo de queso, que tengo hambre.

-Espera un poco ratoncito, que voy a ir al refrigelador de ni tío... ¡Ya! ¿De cuál te gusta? ¿Mantecoso o gauda?

-De cualquiera.

-Te voy a llevar del mantecoso porque es más rico porque el gauda es como de plástico y tiene menos sabor que el mantecoso, porque el mantecoso es más rico... ¡Ya! ¡Aquí tienes!... ¿Te gusta?

-Mmm... está rico. Dame más.

-Se acabó. Queda puro gauda no más. ¿Cómo te llamas, ratoncito?

-Mmm... estaba rico... Me llamo Esnufi... Dame más queso.

-Ya. Espera... Aquí tienes... ¿te gusta?

-Mmm... sí, quiero más.

-Se acabó tan bien el gauda. Queda puro de ninguno, o sea que no hay más queso. ¿Hace cuánto que no comías?

-Hace como cuarenta mil años. Anda a buscar más.

-Es que no hay más. Si quieres voy a comprar.

-Anda a comprar.

-¿Tienes plata, Esnufi?

-No. Anda a comprar.

-Pero no se cuede comprar sin plata y yo no tengo ni cien pesos porque en la mañana me los gasté para comprarme en Bistái de limón.

-Anda a comprar.

-Espera, Esnufi, tengo una idea. Cuedo ir a comprar con una libretita que usa ni tío para ir a la esquina. Espera, ¡aquí está!

-Compra harto.

-¿Y si ni tío descués se enoja?

-No importa. Compra harto. Como unos cuatro kilos.

-Voy a ver.

Beckerito llega al almacén con la libreta y pide cuatro kilos de queso mantecoso. El almacenero lo mira raro, pero como la libreta está vigente y en el fondo la compra es grande y buena para sus alicaídas arcas, se los vende. El títere corre a la casa y abre la puerta.

-¡Esnufi, Esnufi!, aquí te traigo el queso.

-Apúrate.

-Espera, que abro el paquete. ¡Mira!... ¡Harto!

-Mmm... está rico... mmm... mmm...

-¿Por qué a los ratoncitos les gusta el queso, Esnufi?

-Cállate, déjame comer.

-Bueno... ya.

-Mmm... mmm... está bueno.

-Te lo estás comiendo todo. Vas muy rápido, Esnufi.

-Mmm... qué rico... mmm... se terminó. Quiero más.

-¡Pero si era la bolsa entera! ¡No cuedes comer más! ¡Te vas a reventar!

-Anda a buscar más queso.

-¡Pero ni tío se cuede enojar y descués me cuede castigar, Esnufi!

-Trae queso. Quiero comer.

-Voy a ver si el señor del almacén me cuede vender un poco más. Pero le quedó poquito porque yo vi que lo cortó casi todo cuando me lo vendió y descués anotó en la libretita como ciento mil dos millones...

-Apúrate.

-Espera, ya voy.

Beckerito vuelve a salir a la calle con la libreta y una sensación de culpa cada vez mayor. Cruza la calle mirando a todos lados y casi no se atreve a ingresar al almacén. El almacenero lo mira desde arriba y le pregunta: "¿Qué? ¿Quieres más?". Beckerito mira al suelo y responde apenas: "Sí". El almacenero lanza una risotada y se dirige a una sombra tras la cortina: "¡Ja ja ja...! le dije... que vendría... ja ja ja... ¡Mire cuánto gastó!... ¡Con su libreta!... ¡Ja ja ja!". Desde la sombra aparece el tío Zeres, quien avanza lentamente hacia su sobrino, lentamente, sin hablar, con una sonrisa rara, que Beckerito no se explica por qué le causa a él tanto terror. Antes que su tío lo castigue se arrodilla a sus pies y le clama "¡tío, tío, perdone, que no quise gastar tanta plata, porque me mandó el ratoncito!". Su tío le contesta "¡el ratoncito el ratoncito! ¡Siempre dices lo mismo, gusano malcriado!". Beckerito se ahoga y pide perdón, pero el tío insiste: "¡Siempre lo mismo!... ¡Y además querías descubrir dónde estaban los regalos, maldito!". Beckerito le pregunta "¿cómo supo?" y exclama "no tío, si no es verdá, porque andaba puro buscando unas cositas, andaba buscando unas leseritas", pero el tío no le cree y Beckerito se aterra y le pide perdón...

-Perdón -gime apenas- perdón... perdón...

-¡Despierta, badulaque! ¡Te quedaste dormido en el suelo!

-¡Qué...!... ¿ah? ¿Me pilló?... ¡Perdón, querido tío, lo hice sin querer...!

-¿Qué hiciste sin querer, sobrinito?

-Es que... el ratoncito me mandó.

-¿El ratoncito? ¿Qué ratoncito? ¿A qué te mandó?

-Yo no quería, pero tenía hambre...

-Te quedaste dormido mirando bajo el sofá. ¿Qué estabas buscando?

-Estaba buscando... unas leseritas... ¡estaba buscando un ojito de gato que se me perdió, tío! ¡Es verdá, no es mentira!

-Mmm... no te creo mucho, pero bien. Ve a acostarte, que si te portas bien el Viejito a lo mejor pasa por nuestra casa.

-Chuta, qué bueno. Ojalá que me traiga una camiseta de Lucho Fuentes para ser campión igual que Cobreloa. Ojalá que la carta que le había escribido al Viejito le vaya llegar a tiempo al Polo Norte... Chuta... en vez que sería mejor que el Viejito viviera en el Polo Sur, porque le llegaría antes.

-Fe y método, Beckerito. Fe y método.

-No entiendo, pero ojalá que eso senifique regalo.

1 comentario:

ZeREs_001 dijo...

wEeeeena cumpaa ta la raja la historia, aunque yo halla quedado com o el "malo" de la historia.


Eso si es que en estos tiempos nose puede dar el gusto de gastar plata en "ciento mil dos millones" es mucha plataa y no ta el tiempo pa eso =P